Atitalaquia

“Lugar donde se mete el agua”

cómo

llegar

Se encuentra ubicado a 71 kilómetros de Pachuca. Las principales carreteras para llegar a Atitalaquia son la autopista Arco Norte, si vienes por Puebla o por la carretera a Querétaro si sales de la Ciudad de México; llegarás en aproximadamente 2 horas y media en ambos casos.

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Se encuentra ubicado a 71 kilómetros de Pachuca. Las principales carreteras para llegar a Atitalaquia son la autopista Arco Norte, si vienes por Puebla o por la carretera a Querétaro si sales de la Ciudad de México; llegarás en aproximadamente 2 horas y media en ambos casos.

Parroquia de

San Miguel Arcángel

La Parroquia de San Miguel, se dice que en el año de 1563 fue erigida como parroquia, en 1569, era asistida por un cura de nombre Francisco Gómez, sin embargo se registra en el coro un poco arriba del semicírculo superior de la ventana, está registrada la fecha “año 1566”, es una iglesia muy antigua que se construyó en la época de la Conquista, con doctrina franciscana.

El templo con planta de cruz latina tiene un eje longitudinal de oriente a poniente, está construida de mampostería de caliza, sus ángulos están reforzados con sillares de cantera colorada, está forrada con bóveda de cañón corrido. La fachada principal es de estilo churrigueresco de un estilo barroco mexicano del siglo XVIII, está formada por tres cuerpos entre dos gruesos contrafuertes adornados con partes de pirámide y protuberancias onduladas representando motivos tomados de la fauna, los entrepaños son ocupados por pequeños nichos en los cuales se admiran estatuas de santos.

El primer cuerpo se contempla una puerta formada por un vano de medio punto; en el segundo se contempla una ventana rectangular con círculos de cada lado por la que entra luz natural que alumbra al coro y el tercero es un nicho con la estatua de San Miguel Arcángel, entre dos pilastras, y finalmente se observa un remate en la terminación de dos curvas que convergen en una cruz.

Hacienda

San José Bojay el Grande y la Güera Rodríguez

La Güera Rodríguez

Una mujer de extraordinaria belleza y única para los tiempos en que le tocó vivir, considerada por algunos como perversa y cautivadora, su carisma no tenía límites, sabía ganarse la simpatía de todos en su entorno, amaba asistir a obras de teatro, leer poemas y cuanto nuevo libro conseguía. Desde adolescente supo utilizar sus atributos físicos, sus coqueteos natos y su inteligencia para conquistar a los hombres más importantes de la política novohispana.

Nació un 20 de noviembre de 1778, en el seno de una familia acomodada en la Ciudad de México, sus progenitores le dieron el nombre de María Ignacia Javiera Rafaela Agustina Feliciana Rodríguez de Velasco Osorio Barba Jiménez Bello de Pereyra Fernández de Córdova Salas Solano y Garfias. Siendo muy joven, y para tapar las habladurías de la gente sobre sus coqueteos frenéticos, sus padres la casaron con Jerónimo López de Peralta de Villar Villamil y Primo, un joven de buena cuna, cuya familia era propietaria de la bella Hacienda de San José Bojay, en Atitalaquia.

Hacienda

San José Bojay el Grande y la Güera Rodríguez

La Güera Rodríguez

Una mujer de extraordinaria belleza y única para los tiempos en que le tocó vivir, considerada por algunos como perversa y cautivadora, su carisma no tenía límites, sabía ganarse la simpatía de todos en su entorno, amaba asistir a obras de teatro, leer poemas y cuanto nuevo libro conseguía. Desde adolescente supo utilizar sus atributos físicos, sus coqueteos natos y su inteligencia para conquistar a los hombres más importantes de la política novohispana.

Una mujer de extraordinaria belleza y única para los tiempos en que le tocó vivir, considerada por algunos como perversa y cautivadora, su carisma no tenía límites, sabía ganarse la simpatía de todos en su entorno, amaba asistir a obras de teatro, leer poemas y cuanto nuevo libro conseguía. Desde adolescente supo utilizar sus atributos físicos, sus coqueteos natos y su inteligencia para conquistar a los hombres más importantes de la política novohispana.

Nació un 20 de noviembre de 1778, en el seno de una familia acomodada en la Ciudad de México, sus progenitores le dieron el nombre de María Ignacia Javiera Rafaela Agustina Feliciana Rodríguez de Velasco Osorio Barba Jiménez Bello de Pereyra Fernández de Córdova Salas Solano y Garfias. Siendo muy joven, y para tapar las habladurías de la gente sobre sus coqueteos frenéticos, sus padres la casaron con Jerónimo López de Peralta de Villar Villamil y Primo, un joven de buena cuna, cuya familia era propietaria de la bella Hacienda de San José Bojay, en Atitalaquia.

Aún casada, María Ignacia no cambió sus costumbres de asistir a tertulias, bailes y teatros; su marido, sospechoso de que estaba siendo traicionado, se la llevó a vivir a la Hacienda de San José Bojay en calidad de cárcel, lejos de la vida social.

Se dice que, entre los fugaces amores que tuvo mientras estaba casada, uno fue con Simón Bolívar, quien en su llegada a México a sus 16 años fue seducido por los encantos de esta bella e interesante mujer. Ya viuda conoció al connotado científico alemán Alexander von Humboldt, con quien sostuvo amores durante un año.

Aún casada, María Ignacia no cambió sus costumbres de asistir a tertulias, bailes y teatros; su marido, sospechoso de que estaba siendo traicionado, se la llevó a vivir a la Hacienda de San José Bojay en calidad de cárcel, lejos de la vida social.

Se dice que, entre los fugaces amores que tuvo mientras estaba casada, uno fue con Simón Bolívar, quien en su llegada a México a sus 16 años fue seducido por los encantos de esta bella e interesante mujer. Ya viuda conoció al connotado científico alemán Alexander von Humboldt, con quien sostuvo amores durante un año.

Fue amiga del cura Miguel Hidalgo. La alta sociedad de la época, juzgó mal que la Güera Rodríguez se pusiera en contra de los realistas, y fue llamada a comparecer ante el Tribunal de la Fe, pero antes de que los inquisidores tomaran la palabra, ella, comenzó a cuestionar a aquellos hombres, haciéndoles saber que conocía varios de sus secretos y que no les convenía que se supieran, fue así que la dejaron libre.

Ya casi al final de la guerra por la independencia, conoció a Agustín de Iturbide, y entre conversaciones y amores, logró cambiar la proa de este realista por la causa insurgente. Se dice que el arquitecto Manuel Tolsá se inspiró en ella para hacer el rostro de la Dolorosa del Templo de la Profesa de la Ciudad de México.

María Ignacia La Güera Rodríguez falleció el 1 de noviembre de 1850 a los 71 años, y la hacienda de San José Bojay de Atitalaquia la heredó su hijo Jerónimo López de Peralta de Villar Villamil.

Fue amiga del cura Miguel Hidalgo. La alta sociedad de la época, juzgó mal que la Güera Rodríguez se pusiera en contra de los realistas, y fue llamada a comparecer ante el Tribunal de la Fe, pero antes de que los inquisidores tomaran la palabra, ella, comenzó a cuestionar a aquellos hombres, haciéndoles saber que conocía varios de sus secretos y que no les convenía que se supieran, fue así que la dejaron libre.

Ya casi al final de la guerra por la independencia, conoció a Agustín de Iturbide, y entre conversaciones y amores, logró cambiar la proa de este realista por la causa insurgente. Se dice que el arquitecto Manuel Tolsá se inspiró en ella para hacer el rostro de la Dolorosa del Templo de la Profesa de la Ciudad de México.

María Ignacia La Güera Rodríguez falleció el 1 de noviembre de 1850 a los 71 años, y la hacienda de San José Bojay de Atitalaquia la heredó su hijo Jerónimo López de Peralta de Villar Villamil.

0tros

atractivos

Atitalaquia ofrece la belleza arquitectónica de otros cascos de haciendas como la de Bejuyito, San Miguel Chingüe, Río Salado y Poxtla.

La fiesta con mayor tradición se celebra el 2 de febrero, donde se conmemora la purificación de La Candelaria y se hace la bendición de las semillas.

La del 1 y 2 de noviembre, festividades de los muertos, 12 de diciembre, fiesta en honor de la Virgen de Guadalupe.

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atractivos

Atitalaquia ofrece la belleza arquitectónica de otros cascos de haciendas como la de Bejuyito, San Miguel Chingüe, Río Salado y Poxtla.

La fiesta con mayor tradición se celebra el 2 de febrero, donde se conmemora la purificación de La Candelaria y se hace la bendición de las semillas.

La del 1 y 2 de noviembre, festividades de los muertos, 12 de diciembre, fiesta en honor de la Virgen de Guadalupe.

Atitalaquia ofrece la belleza arquitectónica de otros cascos de haciendas como la de Bejuyito, San Miguel Chingüe, Río Salado y Poxtla.

La fiesta con mayor tradición se celebra el 2 de febrero, donde se conmemora la purificación de La Candelaria y se hace la bendición de las semillas.

La del 1 y 2 de noviembre, festividades de los muertos, 12 de diciembre, fiesta en honor de la Virgen de Guadalupe.

Atitalaquia ofrece la belleza arquitectónica de otros cascos de haciendas como la de Bejuyito, San Miguel Chingüe, Río Salado y Poxtla.

La fiesta con mayor tradición se celebra el 2 de febrero, donde se conmemora la purificación de La Candelaria y se hace la bendición de las semillas.

La del 1 y 2 de noviembre, festividades de los muertos, 12 de diciembre, fiesta en honor de la Virgen de Guadalupe.